El pasado miércoles 27 de agosto, la fundación Siembra*, organizó en Montevideo un encuentro abierto para reflexionar y conversar sobre diversidad religiosa y laicidad. Conversamos con el moderador del evento, Nicolás Iglesias Schneider, y con los y las participantes del panel.

“Este encuentro, de alguna manera, busca recoger una larga trayectoria de diálogos interreligiosos que se desarrollaron en Uruguay en estos últimos 23 años”, comparte Nicolás Iglesias Schneider a modo de introducción y continúa: “Ese proceso dejó algunos documentos y algunos temas planteados en agenda, que son los que retomamos en este diálogo sobre diversidad religiosa, como por ejemplo, la importancia de la educación y la diversidad religiosa como un factor que favorezca y fortalezca las democracias, la construcción de sociedades más inclusivas y que las personas no sean discriminadas por su identidad religiosa; y el segundo tema que se abordará en siguientes encuentros es el vínculo de Estado y religión en relación a la pertinencia de crear algún espacio de interlocución entre el Estado y las religiones que permita una interacción más democrática y más igualitaria entre las distintas religiones en Uruguay”.
El panel estuvo conformado por Néstor Da Costa, sociólogo de la Universidad Católica del Uruguay; Marcelo Nicolau, pastor de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata; Susana Andrade, Mae en representación de las Instituciones Afroumbandistas Federadas; Heba Smith, integrante de la Asociación de Mujeres Musulmanas de Uruguay Fátima Zahra, y Claudia Hoffnung, integrante de Mujeres que Activan por la Paz Uruguay. En esta oportunidad, compartieron sus aportes vinculados a la laicidad y diversidad religiosa, a partir de sus conocimientos y experiencias.
“Creo que hay que entender la importancia de estos espacios en distintos aspectos. Por un lado, el diálogo interreligioso amplía el sentido, nos reconoce en el camino, en las búsquedas y propone conversar con otros que piensan y creen de formas diferentes, pero que hoy sabemos que todas nuestras creencias particulares se aúnan en la búsqueda del sentido más profundo, es un elemento clave para cohesionar la sociedad, para dar sentido amplio a la sociedad, para construir una mejor comunidad global. Por otro lado, la laicidad, entendida como tal y no como laicismo, es fundamental para la humildad de nuestros procesos de fe en tanto nos reconocernos con otros; también de alguna forma, asegura la pluralidad de opciones, de miradas; asegura la construcción activa”, afirmó el primer panelista, Néstor Da Costa.
Por su parte, Marcelo Nicolau sostuvo: “Este tipo de espacios, como foros de diálogo, son muy importantes para la visibilización de las minorías, que muchas veces sufren una discriminación silenciosa, oculta, y es, por esa misma razón, doblemente dolorosa. Entonces la constitución de este tipo de foros permite de alguna manera que esas invisibilizaciones se puedan empezar a romper de a poquito y se vayan creando las condiciones para que haya una aceptación social de todas las minorías, en particular a nivel religioso que es la temática del encuentro, pero también en otros tantos aspectos.”
Durante su exposición, Susana Andrade destacó: “Un espacio interreligioso fundamentalmente aporta a la espiritualidad diversa que existe en nuestro país, porque si hay diversidad cultural, hay diversidad también religiosa y espiritual. Creemos que intercambiar, conocernos y saber de nuestras diferencias, sin dudas, reafirma aquellos valores que necesitamos para convivir, para tener lugares de paz, de esperanza. Estos diálogos nos enseñan de algún modo que existe la otredad, que somos diferentes en cuanto a creencias, culturas, tradiciones y, sin embargo, por eso mismo nos reivindicamos como personas humanas, y que somos iguales en nuestras diferencias porque necesitamos disfrutar de nuestros derechos y de nuestras identidades. Axé, bendiciones, energía positiva”.
“Este tipo de encuentros promueve la comprensión mutua, el respeto en una sociedad diversa y pluricultural, fomenta valores éticos y comportamientos más saludables. Además contribuyen a contrarrestar mitos, eliminar prejuicios y estereotipos en relación a una fe determinada; y, obviamente, pueden ser una fuente de significado, esperanza y apoyo social a las personas en los diversos ámbitos religiosos”, comienza al inicio Heba Smith, y continúa: “El diálogo interreligioso es fundamental frente a los discursos de odio y la falta de empatía; es una herramienta fundamental en la construcción de la paz, de una sociedad más justa e inclusiva. El diálogo interreligioso puede llegar a reducir el conflicto y fortalecer una identidad comunitaria, una identidad social; y es fundamental también que las minorías religiosas estén representadas”.
Por último, la integrante de Mujeres Activan por la Paz Uruguay, Meital Kasztan, comparte: “Nosotras tomamos el modelo de Mujeres del Sol de Palestina y de Mujeres Activan por la Paz de Israel, su modelo de diálogo en el que no vienen con una verdad, una solución bajo el brazo, sino que exigen, piden, imploran por mesas de negociación en donde se incluyan a las mujeres y, especialmente, donde haya apertura real a mirar el conflicto incluyendo todas las partes. Eso viene ligado con humanizar, humanizarnos a nosotras y a otras personas, y con el cuidado de la vida, de todas las vidas. En este sentido, ellas con el llamado de las madres nos están enseñando a cuidar lo que crece, lo vulnerable. Ese es el aporte que creemos que pueden ser las contribuciones de espacios y comunidades más amables”.
Diálogo como herramienta
“Creo que las y los valdenses, al ser una minoría históricamente perseguida, tenemos una sensibilidad especial que es parte de nuestra identidad y experiencia, y es desde allí, desde nuestra historia y presente, que tenemos un aporte particular que hacer. La reflexión que hemos ido construyendo comunitariamente a lo largo del tiempo es muy valiosa. Además, por supuesto, tenemos muchísimo para aprender porque el mundo es más grande y más ancho, más largo y más alto que el mundillo valdense; y eso lo haremos en la medida que, justamente, podamos ver, conocer, compartir y disfrutar con otros y otras encuentros que celebren las diferencias”, concluye Marcelo.
Además de generar un pequeño intercambio durante la etapa final del conversatorio, la propuesta es una invitación continua y abierta al ejercicio de la escucha en cada uno de los espacios que se habitan; además de la palabra.





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*Siembra es un ámbito de construcción colectiva, militante, que -en un marco de investigación/acción- contribuye a hacer posible lo necesario, trayendo el mundo a nuestros diálogos, aprendiendo de nuestras debilidades y desventajas, valorando nuestros recursos y fortalezas materiales e inmateriales. Aspira a provocar y posibilitar la voluntad de transformación y la oportunidad de constituirse en un instrumento que genere información, favorezca la reflexión y promueva la discusión acerca de la libertad, la igualdad de oportunidades, la democracia, la solidaridad y la emancipación social.
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