90 años del Parque 17 de Febrero: fe, comunidad y formación de líderes

El Parque 17 de Febrero celebró sus 90 años con una gran fiesta que reunió a distintas generaciones de acampantes, líderes y personas que forman parte de su historia. La jornada fue una mezcla entre celebración, juegos, historia y sueños futuros, todo: en modo campamento. Conversamos con Verónica Bertozzi, directora del centro diacónico.

A pesar de los días previos de tormenta y la lluvia de esa madrugada, el festejo convocó a más de 120 personas. La diversidad de participantes fue uno de los aspectos más destacados: desde los primeros acampantes y cocineras, pasando por varias generaciones de líderes, hasta niños y niñas que cada año disfrutan los campamentos de verano.

El formato de la celebración no fue casual, como dice Verónica: “se eligió el modo campamento porque es nuestra manera de trabajar, es la forma que nos caracteriza, que aprendimos y que nos gusta para llevar adelante nuestros objetivos: educar, evangelizar y celebrar. Además, creímos que era una oportunidad para mostrar a la comunidad cómo se vive la experiencia campamentil”.

El culto dió inicio a la fiesta en el Salón de los Ceibos, y como toda bienvenida, se aprovechó el momento para saludos, agradecimientos y testimonios de quienes fueron y son parte de la historia del Parque. Al culminar se dió el clásico tiempo libre, para recorrer el predio y visitar la muestra audiovisual y fotogalería ubicada en el Salón Central, que también buscaba la interacción al anotar nombres y años en las fotos y hacer una línea de vida ubicando la fecha en la que cada persona había participado, trabajado o visitado las instalaciones. Luego, fue el momento del almuerzo, que se organizó bajo la tradicional dinámica del Parque: dos personas delegadas por mesa.

En el momento de sobremesa, se generó un espacio musical en el que se sumaron instrumentos y voces de manera espontánea, mientras otros grupitos disfrutaban de conversaciones y compartían recuerdos. También se realizaron sorteos, y un gran juego que reunió en grupos grandes a personas de todas las edades. La emoción fue parte identitaria de la jornada.

Valorar la historia para vivir el presente

“Uno de los grandes objetivos de la fiesta fue poner en valor el recorrido del Parque en estas nueve décadas, que no solo tienen que ver con las personas que viven cerca o los colegios que nos eligen para sus campamentos y actividades, también tiene que ver con la vida de la iglesia. Este lugar fue y es un espacio de encuentro para asambleas sinodales, reuniones de comisiones, áreas y grupos de nuestra comunidad eclesial; que todas las personas de nuestra iglesia sientan al Parque como su casa es muy importante para nosotros-as”, comparte Verónica.

“La muestra audiovisual y la fotogalería las pensamos en ese sentido: dar cuenta, ver y recordar a todas las personas que pasaron por este lugar especial; que a partir de las diferentes fotos que muestran las mejoras en su infraestructura,  también cada persona pueda compartir sus recuerdos y anécdotas del proceso, comparando lo que había y lo que hay y, por qué no, soñando con lo que puede haber”, profundizó la directora.

Formación de líderes y lideresas

La formación es integral y busca preparar a jóvenes para asumir responsabilidades con seriedad y compromiso. Cada año se definen la cantidad de talleres, temática bíblica de la temporada y quienes lo guiarán; pero siempre desde un modelo multiplicador. 

“El trabajo bíblico atraviesa todas las instancias. Los y las talleristas convocados, cada año, brindan herramientas para la reflexión, y luego los equipos continúan profundizando colectivamente. Esto permite a las y los líderes contar con recursos diversos”, dice Verónica y continúa: “siempre decimos que líder no se nace, se hace, por eso apostamos por ser un espacio de formación integral. La o el líder perfecto no existe, por eso trabajamos en grupo, aprovechando y potenciando los dones de cada persona”.

“La responsabilidad con la que tomamos la capacitación, y con la que es recibida también, es parte identitaria del Parque, porque los campamentos de verano se llevan a cabo con equipos de líderes desde de los 15 años y esas personas están a cargo de la educación, evangelización y cuidado de niñas, niños y adolescentes”, culmina la directora.

Perspectiva de trabajo desde la Comisión Sinodal

“Un nuevo aniversario siempre es un buen motivo para celebrar la marcha, el movimiento; hacer memoria y mirar al pasado para que acompañe los pasos que vamos dando en este presente con la mirada puesta en los sueños que tenemos como comunidad para el Parque. Escuchar testimonios de hace 50 o 20 años atrás es de una fuerza increíble para ver cuántas cosas se transformaron, pero sobre todo, para comprender que este sigue siendo un lugar de encuentro, aventuras y juegos, de disfrute y de libertad que nos invita a vivir nuestras espiritualidades con otros y otras”, compartieron desde la Comisión.

La Comisión Sinodal se renovó ampliamente en el Sínodo pasado y viene trabajando en dos líneas: “Por un lado, lo financiero, con el objetivo de ordenar y estructurar algunas cosas que permitan que el Parque sea rentable y pueda, desde lo económico también, seguir apostando a la formación de líderes; y, por otro, la formación misma con la intención de seguir siendo un espacio seguro para que adolescentes y jóvenes puedan debatir, acompañarse, aprender juntos-as con el objetivo de ser parte de su formación como líderes y lideresas de iglesia, no solo recreadoras-es y animadoras-es”, culminaron.

La celebración de los 90 años no fue solo un repaso histórico, sino también un compromiso renovado. El Parque 17 de Febrero sigue siendo un espacio de encuentro, de fe y de formación.

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