
La fe es fruto de la memoria, es parte de un legado e historia de testimonios que impulsan a seguir reescribiendo y dando sentido al presente, con una visión y propósito de futuro.
A lo largo del canon bíblico existen numerosas referencias a la memoria como parte constitutiva e identitaria de un pueblo que marcha con la certeza de un Dios que acompaña a través de los desiertos y sequedades, transitares que no han estado exentos de visiones encontradas e incluso con nostalgias y añoranzas de un tiempo de esclavitud, romantizado por algunas personas.
Este 24 de marzo en Argentina se cumplen 50 años de búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. Recordamos este tiempo oscuro, de terror y violencia, con el que se llegó al quiebre de la democracia. Hoy también la memoria se vuelve un campo de disputa en sociedades fragmentadas.
Estamos llamados-as a hacer memoria desde una perspectiva del Evangelio, dando un testimonio que se resignifique y proclame que “Nunca Más” se naturalicen la violencia y el exterminio de quienes piensan diferente en nuestras sociedades. Seguiremos caminando con la certeza de que Dios acompaña y hace memoria por los olvidados y las olvidadas de la historia…
“El Señor sostiene a los que caen y levanta a los que desfallecen. Los ojos de todos esperan de ti…” Salmo 145:15-16
Alfredo Servetti