San Gustavo, Entre Ríos, Argentina, fue la sede elegida para celebrar la XL Asamblea Juvenil Rioplatense, que se desarrolló entre el 3 y el 9 de enero, con la participación de 41 jóvenes de distintas comunidades del Río de la Plata. Durante la semana se compartieron espacios de reflexión, talleres, devocionales y vida comunitaria. En este marco, dialogamos con Gonzalo González (San Pedro, Colonia), Candela Malan (Colonia Valdense y grupo de jóvenes de Montevideo), Jazmín Rodríguez y Lautaro Wagner (La Paz–San Gustavo, este último residiendo actualmente en Santa Fe), quienes fueron elegidos-as para integrar la Coordinadora de la Actividad Juvenil (CAJ).
Una Asamblea marcada por la participación y el cuidado
Entre los aspectos más destacados de la Asamblea, las y los jóvenes señalaron la proactividad, iniciativa y disposición de quienes participaron para aportar de manera constructiva y escuchar al otro-a. Esto permitió que el encuentro fluyera con coherencia y cohesión fortaleciendo el grupo humano que se fue conformando a lo largo de los días.
Resaltaron especialmente la libertad para ser quien cada uno-a es, el valor del diálogo en cada momento compartido y la calidez con la que se recibió a los nuevos acampantes, muchos-as de ellos-as viviendo su primera Asamblea Juvenil Rioplatense. También subrayaron la increíble disposición de la comunidad anfitriona y la alegría del reencuentro con amigos, amigas y nuevas personas.
Talleres y momentos que dejaron huella
Varios espacios fueron identificados como especialmente significativos. Entre ellos, los talleres brindados por Requinto, tanto el recorrido espiritual desde la infancia hasta el presente como el trabajo sobre la historia valdense, valorados por su profundidad, el compartir en grupos pequeños y los momentos de vulnerabilidad y aceptación que se generaron.
Asimismo, destacaron los talleres de temática bíblica a cargo de Yanina Vigna y Alfredo Servetti, que aportaron reflexión y sentido al campamento, y los espacios dedicados a pensar el trabajo en equipo, la delegación de tareas y las responsabilidades que implica formar parte de la CAJ.
Un momento especialmente emotivo fue el devocional final, donde las y los participantes escribieron mensajes unas-os a otras-os, generando sentimientos de tranquilidad, apoyo, compañerismo y fortaleciendo vínculos de amistad.












El desafío de conformar la nueva CAJ
Ser elegidos-as como integrantes de la CAJ fue experimentado como un voto de confianza, respeto y reconocimiento por parte del Movimiento Juvenil Valdense. Junto a la alegría, aparecieron también nervios, miedos e incertidumbres, vinculados a la responsabilidad asumida y al deseo de estar a la altura de las expectativas.
Sin embargo, predominó la certeza de asumir un nuevo desafío que llega en un momento justo, con ganas de comenzar, compromiso, responsabilidad y confianza tanto en el equipo como en Dios.
Algunos objetivos
De cara a esta nueva etapa, uno de los objetivos centrales es mantener, promover y acompañar las actividades del MJV.
Para Lautaro, quien continúa un año más en CAJ, “entendemos como un objetivo central seguir fortaleciendo la articulación del Movimiento Juvenil Valdense con el resto de la vida de la iglesia. Consideramos fundamental generar y sostener espacios de diálogo fluido, que permitan una comunicación cercana con los distintos grupos y comunidades, favoreciendo la participación en las actividades propuestas, donde jóvenes y adultos-as puedan encontrarse, escucharse y construir en conjunto, reconociendo la riqueza que aporta cada etapa de la vida. Creemos que esta integración fortalece al Movimiento, enriquece a la iglesia en su conjunto y permite que lo que se construye desde la juventud tenga continuidad, sentido y proyección comunitaria.”
San Gustavo: una comunidad que recibió con los brazos abiertos
Finalmente, las y los jóvenes expresaron un profundo agradecimiento a la comunidad de San Gustavo por el esfuerzo comunitario, el acompañamiento durante todo el campamento y la hospitalidad recibida. Se destacó la belleza del predio, las donaciones y ayudas recibidas, y las comidas, que permitieron un desarrollo ideal de la Asamblea y la convirtieron en una experiencia memorable.
Desde la propia comunidad anfitriona, se compartió también la alegría de recibir al MJV y de ser elegida como sede de una Asamblea Juvenil Rioplatense, reafirmando el valor del encuentro y la vida comunitaria.
Que grato es poder reencontrarnos. Una guitarra, un fogón o un juego. Siempre alegra el corazón y llena el alma. Que bendición tener la oportunidad.