La instalación pastoral de Antonio Santana en Fray Bentos y San Salvador

Mediante una entrevista con la Secretaría de Comunicaciones, el pastor Antonio “Tony” Santana compartió cómo fue su proceso de instalación, vivido en dos etapas: primero en San Salvador y luego en Fray Bentos. Una experiencia que, según relata, fue tomando forma a partir del diálogo con las comunidades y el pedido concreto de realizarla en dos celebraciones independientes porque marcan un hito importante en la vida comunitaria.

La primera instalación fue en San Salvador el domingo 8 de marzo, en un contexto que él mismo define como significativo y preparatorio. Días antes, el 17 de febrero, se había realizado la celebración por la Emancipación Valdense en Cañada de Nieto, un encuentro que reunió a la comunidad local y a gente de Dolores y Palmitas también. Para Tony eso marcó “un despertar integrador para este tiempo de trabajo pastoral”. En el templo de Dolores participaron alrededor de 40 personas, entre ellas, el moderador Marcelo Nicolau, quien acompañó el proceso. 

Este acto institucional, dice: “No solo implicó mi reconocimiento como pastor, sino también es una muestra de compromiso del consistorio”, y agrega: “Tuve la oportunidad de predicar como pastor instalado y eso marcó la responsabilidad de la Palabra, que es central en nuestro rol”.

En Fray Bentos la experiencia tuvo otro ritmo. Desde diciembre ya venía desarrollando la tarea pastoral, aún sin la instalación formal, trabajando en la visitación a las familias, buscando generar cercanía y animar la participación en la vida comunitaria. El culto de instalación que fue el domingo 15 de marzo y reunió a unas 30 personas, también contó con la presencia del Moderador. 

Tony hizo énfasis en el carácter compartido del ministerio. Su tarea se desarrolla en dos presbiterios —el Norte Uruguayo y el de Colonia Norte y Soriano— y, particularmente en el primero, forma parte de un equipo pastoral que acompaña distintas comunidades. “No tenemos una designación cerrada en un solo lugar, sino que el equipo abarca todo el presbiterio”, explicó, mencionando el trabajo conjunto con otros pastores y laicas-os que se formaron en el Esfuérzate en la Gracia o quienes están participando ahora de la iniciativa formativa de la REET, la Escuela de Ministerios Comunitarios.

Entre los aspectos que lo entusiasman, especialmente en Fray Bentos, señaló el lugar de la música en la vida comunitaria. “Tenemos personas que tocan el piano, la guitarra, y otros instrumentos, y  eso enriquece mucho la liturgia, hay un acompañamiento que anima”, compartió.

También reconoció que este nuevo contexto implica aprendizajes. La diversidad de las comunidades, sus historias y particularidades, lo invitan a un proceso constante de escucha y adaptación. Incluso en lo cotidiano, como el lenguaje: “lo importante es poder transmitir lo esencial del Evangelio: el amor, el perdón, la reconciliación”.

Desafíos y ecumenismo

Desde esa mirada, plantea con claridad uno de los desafíos actuales: “Hay que evangelizar más, compartir la buena noticia. Sin proselitismo, pero sin quedarnos en silencio”. Para él, la iglesia tiene una responsabilidad concreta de anunciar un mensaje de vida, especialmente en el contexto actual que es muy complejo. “Tenemos algo para decir que puede traer alivio, esperanza”, afirmó.

En ese camino, valoró especialmente la dimensión ecuménica, presente en ambas instalaciones, con participación y gestos de cercanía de otras iglesias y destacó la importancia de cuidar y fortalecer esos vínculos.

Sobre el camino que lo trajo hasta aquí

Tony cuenta que el proceso no fue solo pastoral, sino también familiar. La mudanza implicó cambios importantes ya que sus hijos Samuel (25) y Samay (22) siguen viviendo en Paysandú, lo que significó una primera experiencia de distancia: “nunca nos habíamos separado”, comenta. Destacó también el recorrido y la vocación de su compañera Asmarys González: “Ella también es Bachiller en estudios Bíblico-Teológicos y en todo el camino en Cuba, fue parte del equipo pastoral durante muchos años. Creo que para ella también será un tiempo de desafíos, porque sin dudas tiene mucho para aportar”.

Antonio realizó sus estudios en el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas en Cuba, donde completó la licenciatura y la maestría, complementando su formación con cursos en la Universidad Bíblica Latinoamericana, en Costa Rica.

Más adelante, profundizó su recorrido académico a través de un doctorado iniciado en el marco de un convenio con una institución teológica en Estados Unidos, que finalizó en 2023. Su investigación estuvo centrada en la buena noticia como sentido de vida, con una mirada de evangelización integral.

Además de su tarea pastoral, ha desarrollado una importante vocación docente en el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, Cuba. Actualmente se encuentra colaborando en espacios de formación teológica, particularmente en el área de teología práctica de la Red Ecuménica de Educación Teológica, REET, acompañando como tutor del Módulo Educación Cristiana y Edificación de la Comunidad.

Esta dimensión formativa se complementa con su experiencia previa en contextos diversos, como hospitales y prisiones, donde también ha compartido el mensaje del Evangelio desde una perspectiva pastoral y cercana.

Palabras de Vida: una práctica cotidiana de fe

Entre las iniciativas que acompañan su ministerio, Tony comparte la reflexión diaria “Palabras de Vida”, un espacio que surgió en tiempo de pandemia, cuando “no podíamos reunirnos en las iglesias y las personas no podían salir de sus casas; en septiembre de 2021 empecé a escribir para las comunidades”, recordó en sus últimos años en Cuba.

Esta propuesta que llegó a algunas de nuestras comunidades rioplatenses junto a Tony, en 2023, se transformó en una práctica sostenida y con mayor alcance: “se volvió una necesidad, mucha gente lo pide”. A través de un lenguaje sencillo y cercano, estas reflexiones buscan transmitir la buena noticia en medio de lo cotidiano. 

Tony comparte su fe de manera sencilla, haciendo de la cotidianidad su prédica. Afirma que la misión de la iglesia se construye día a día, entre comunidades, vínculos y aprendizajes. “Es un tiempo que nos invita a caminar juntos y juntas, con fe, compromiso y esperanza. Me siento con la responsabilidad de responder al llamado de Dios, pero también siento muchísima felicidad de poner mis dones al servicio de estas comunidades”.

Publicado en Noticias.

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