Pienso este 3 de junio como un día que representa la resistencia explícita de un montón de mujeres que dicen basta, que marcan un límite básico y urgente: dejen de matarnos.
No existe un motivo posible ni válido para un hecho tan desgarrador como el femicidio. Que un hombre mate a una mujer porque la considera suya es injustificable. Detrás de esa violencia aparece la convicción de quien cree que, cuando no puede poseer, puede llevarse todo. La sensación de tener la vida coartada, amenazada, condicionada por el miedo, sigue siendo una realidad para demasiadas mujeres.
Quiero una comunidad atenta, con manos amplias para recibir, escuchar y actuar. Muchas veces nos enseñaron a no meternos, a no hacer público lo que sucede en lo privado. Pero el silencio también sostiene la violencia. Y eso mata.
Creo profundamente que somos red. Necesitamos estar juntas, acompañarnos y sostenernos. Allí encuentro esperanza: en la posibilidad de unirnos para confrontar una violencia que arrasa con vidas, vínculos y dignidad.
En este #NiUnaMenos reafirmo la convicción de seguir construyendo comunidades donde el cuidado, la justicia y la vida tengan siempre la última palabra.
Agustina Pons