Del 24 al 26 de julio se realizó una nueva edición del Campamento RECuménico, un encuentro para la experimentación creativa y litúrgica organizado por la Comisión Sinodal de Música de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata —integrada por Marcelo Gonnet, Marcos Berger y Ester Antunes— junto al Centro Emmanuel. El encuentro reunió a personas de la Iglesia Metodista en el Uruguay, la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata para explorar y co-crear propuestas musicales, teatrales y corporales que invitaran a reflexionar sobre una esperanza activa.
Durante tres días, cerca de treinta personas de distintas edades compartieron talleres, caminatas, espacios de reflexión, momentos de creación artística y celebraciones que hicieron del REC un encuentro comunitario donde el arte, la espiritualidad y el encuentro dan lugar a nuevas formas de expresar la fe. Fue la tercera edición de esta experiencia, que este año incorporó por primera vez un espacio de teatro y expresión corporal.
“Para nosotros es una gran alegría estar haciendo un nuevo campamento de esta categoría, y coorganizarlo con el Centro Emmanuel, que nos da la infraestructura, pero también la experiencia y conocimiento del equipo: Andrea, Josué y Raquel. Entonces se arma un panorama muy lindo, el contexto está dado para potenciar la creación y, sobre todo, la creatividad”, señaló Marcelo Gonnet, integrante de la Comisión Sinodal de Música.
Durante el fin de semana, las y los participantes compartieron momentos de reflexión sobre ecoteología, talleres, espacios de creación colectiva y plenarios donde confluyeron las producciones surgidas en cada grupo.

La convivencia también fue parte de la experiencia: «Había participantes desde los 15 años en adelante, esa diversidad generacional permite algo muy enriquecedor. Además hay algo del espíritu campamentil y nuestras experiencias personales poniéndose en juego; son memorias que le dan una impronta única a este espacio», destacó Marcelo.
Para Marcos Berger, otro de los organizadores, la experiencia puede resumirse en una palabra: encuentro. Destacó que la metodología construida colectivamente favorece la integración, la participación y el trabajo intergeneracional, y valoró que cada participante tomó activamente la decisión de dedicar tiempo para construir juntos y juntas nuevas expresiones de fe.
A su vez, planteó como horizonte de trabajo que esta propuesta continúe creciendo: “Creo que, más allá del trabajo de planificación, estos encuentros se terminan de completar con los y las participantes. Entonces, el desafío es llevar esta experiencia a otras regiones, zonas. La metodología es replicable y puede ayudar a integrar, a bajar barreras de participación y seguir fortaleciendo estos espacios de creación comunitaria.»
Esta nueva edición del RECuménico fortaleció la idea de que más allá de ser una espacio para producir música o propuestas litúrgicas, sino más bien como una instancia donde distintas iglesias, generaciones y lenguajes artísticos encuentran un tiempo común para crear y compartir.