Los nombres importan. Las palabras que elegimos para nombrar a lo que nos rodea nutren de sentido y dan contexto. Hoy se conmemora la llegada de Colón a nuestro continente. Ese día fue tradicionalmente llamado “Día de la Raza” hasta que, en 2010, se reemplazó por “Día del Respeto por la Diversidad Cultural” a fin de promover el reconocimiento de los pueblos originarios. Actualmente, el calendario vuelve a tener ese primer nombre.
Hablar de “raza” en la contemporaneidad resulta científicamente obsoleto, culturalmente discriminatorio y humanamente alejado del principio de amor por el prójimo al que somos llamadas y llamados. En cambio, el “respeto por la diversidad cultural” pone el foco en las distintas identidades, idiomas y costumbres propias de cada pueblo habitante de estas tierras, reconociendo que la riqueza está en la diferencia.
Como Iglesia somos llamadas y llamados a dejarnos interpelar por la diversidad y a preguntarnos qué prejuicios reproducimos, en qué medida damos espacio en nuestras comunidades a otras voces y cómo acompañamos a quienes reclaman por sus derechos de acceso a la tierra, a la identidad y a una vida digna que hoy, cinco siglos después, siguen siendo vulnerados.
Que podamos honrar su memoria para poder transformar nuestras prácticas y construir relaciones de igualdad en pos de una sociedad más justa.
Aymará Pais