JUJU 2026: la fe que tenemos, las cosas que no vemos

Del 15 al 18 de julio se realizó una nueva edición del campamento para adolescentes y jóvenes de la IEVRP en Argentina. Bajo el lema “La fe que tenemos, las cosas que no vemos”, inspirado en Hebreos 11:1, el encuentro reunió en San Gustavo, Entre Ríos, a participantes de distintos puntos del país para compartir espacios de reflexión bíblica, recreación, música y construcción comunitaria. 

Desde la Coordinadora de la Actividad Juvenil -CAJ-, Lautaro Wagner y Jazmín Rodriguez destacaron el trabajo previo: “CAJ tuvo como principal tarea conformar y coordinar el grupo organizador del campamento, integrado por referentes de los distintos territorios, trabajando de manera virtual”. Comentaron que para trabajar el tema, convocaron a Brian Tron, quien acompaña pastoralmente a la comunidad local.

Asimismo, destacaron la predisposición y el compromiso de las personas de la comunidad, que acompañaron el proceso organizativo y colaboraron en los distintos aspectos logísticos necesarios para el desarrollo del campamento. “Su aporte fue fundamental para llevar adelante este campamento”, enfatizaron.

“El objetivo principal del JUJU fue generar un espacio de encuentro, disfrute, reflexión, participación y construcción comunitaria para nuestras adolescencias, promoviendo vínculos significativos y el crecimiento en la fe”, sostuvieron.

También valoraron la participación de jóvenes y referentes que acompañaron a los grupos durante todo el campamento: “Ayudaron no solo en las tareas prácticas y de acompañamiento cotidiano, sino también aportando ideas, colaborando en la planificación y sosteniendo el desarrollo del encuentro en cada una de sus instancias”.

Sobre el tema 

El tema estuvo organizado en tres módulos de reflexión: “Trabajamos desde una perspectiva personal y con base bíblica. En el primer módulo, a partir del Salmo 23, hicimos una aproximación histórica, familiar e individual, recuperando experiencias de fe y la importancia que tenían los textos bíblicos en la vida cotidiana; desde el texto de Mateo vimos situaciones concretas en las que la fe puede ayudarnos a acompañar o pedir ayuda, mientras que a partir de Hebreos culminamos la reflexión, en tanto la fe es algo que nace, crece y construye. No se vive una sola vez ni se gasta”, comentó Brian.

Las dinámicas se desarrollaron de manera grupal. A través de distintas propuestas, las y los participantes reflexionaron sobre su historia personal, sus miedos, fortalezas y proyectos: “Trabajamos sobre una huella para pensar nuestro pasado, sobre recuerdos encontrados en una mochila y luego intentamos atravesar una montaña en la que aparecían nuestros miedos y también nuestras fortalezas. La última actividad fue sobre la silueta de un árbol: en las raíces colocamos aquello que nos llevó a estar en la iglesia, en el tronco lo que nos sostiene y en las ramas nuestras proyecciones personales y comunitarias”, agregó.

Brian destacó además que “el ambiente de trabajo fue muy bueno. En un campamento no necesariamente todas las personas tienen experiencias de fe dentro de una comunidad tradicional. Las diferencias enriquecieron los diálogos, valorizando siempre lo colectivo antes que lo individual. Fue una experiencia enriquecedora y se lograron los objetivos propuestos”.

Una experiencia para compartir

Julieta Curá, participante del campamento, comparte: “Lo que más me gustó fue la forma en que trabajamos el tema desde los devocionales, los talleres y cada actividad. Me pareció muy valioso dejar en claro que la fe no es algo inquebrantable ni que simplemente está, sino que también se construye. Incluso las dudas y los interrogantes forman parte de ese proceso”.

También agregó que: “Muchas veces podemos reconocer la fe cuando miramos nuestras propias experiencias y realidades cotidianas, y entendemos que, aunque a veces no la veamos, siempre está ahí”.

Respecto a la realización de este tipo de actividades, expresó: “Estos espacios son fundamentales porque nos permiten crear comunidad entre adolescentes y jóvenes de todo el país. Para muchas y muchos es el primer acercamiento a una comunidad más amplia que la de su iglesia local, donde conviven realidades muy distintas. Poder compartir esas experiencias, escucharnos y crecer juntas-os hace que nuestra fe también se fortalezca y se siga construyendo”.

Taller de música

Como parte de la propuesta del JUJU se realizó un taller de música coordinado por el profesor Pablo Pérez, de La Paz.

Según comentaron Brian Tron e integrantes de CAJ Argentina, el taller se desarrolló después de los espacios de reflexión bíblica y tuvo como objetivo crear colectivamente una canción representativa del campamento. “Se compartieron conceptos básicos de composición y se trabajó en grupos para que la canción recuperara los principales ejes abordados durante el encuentro”.

El resultado fue una canción compuesta entre todas y todos, con dos estrofas y un estribillo inspirados en los textos bíblicos trabajados durante el campamento, transformando la música en una forma de expresar y apropiarse de lo vivido durante esos días.

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