Resistir es hacer lugar a la vida…

Durante el fin de semana del 31 de julio al 2 de agosto, en el marco del ciclo de formación de líderes del Parque 17 de Febrero, compartimos un taller dedicado a detenernos, leer y pensar nuestras propias redes de resistencia y esperanza.

La propuesta a cargo de Blanca Geymonat junto con el equipo tallerista y la Comisión del Parque, partió de una pregunta central: ¿por qué hablar de un sujeto de esperanza cuando podemos hablar de una comunidad de esperanza? Frente a las experiencias de impotencia, indignación y desesperanza que muchas veces atravesamos, la invitación fue a no quedarnos solas-os, sino a reconocernos como parte de redes capaces de sostenerse, organizarse y actuar. La esperanza, desde esta perspectiva, deja de ser una experiencia exclusivamente individual para convertirse en una construcción comunitaria y política.

A partir de la lectura de los primeros capítulos del Éxodo, “trabajamos y pensamos la figura de Moisés, pero no como figura única salvadora o como el individuo que rescató al pueblo, sino como la persona que encarnó y llevó a cabo un proyecto que va más allá de lo que él solo pudo haber construido. Moisés representa la sed de acción colectiva de hombres y mujeres que no estaban satisfechas, representa a las personas que fueron en contra de los mandatos de la época en busca de justicia. Moisés es el resultado de las parteras, que se negaron a un proyecto de muerte. El resultado de una princesa egipcia que tuvo misericordia por un bebé hebreo”, comentó Alina Somma.

Resulta significativo que, cuando hablamos de la liberación del pueblo hebreo, la primera figura que suele aparecer sea la de Moisés, como si la historia de la liberación comenzara con la aparición de un gran líder. Sin embargo, el relato bíblico permite reconocer una red de resistencia que antecede a su aparición: mujeres que, sin ocupar posiciones de poder estructural, se organizan y actúan para defender la vida. Sifrá y Púa, la madre de Moisés, su hermana y la hija del faraón participan, desde lugares diferentes y atravesadas por distintas realidades sociales, de una trama que hace posible la supervivencia de un niño y, con ella, la continuidad de un pueblo.

La liberación comienza así a gestarse desde abajo, en una comunidad que encuentra grietas en ese poder opresivo y deshumanizante del faraón. Una comunidad atravesada por la sed de justicia y sostenida por vínculos que desafían el aislamiento impuesto por el sistema. Antes de que exista un líder que conduzca al pueblo hacia la libertad, ya existen pequeños gestos de desobediencia que interrumpen la lógica de muerte del imperio. La vida se abre camino allí donde el poder pretende clausurarla.

Desde esta perspectiva, el taller nos llevó también a revisar nuestras propias concepciones sobre poder, riqueza y resistencia. ¿Quiénes son realmente quienes tienen poder? ¿Qué entendemos por riqueza cuando su acumulación se sostiene sobre la explotación y la vulneración de derechos? ¿De qué lado nos posicionamos frente a las estructuras que producen y reproducen la muerte? Y, sobre todo, nos preguntamos por nuestras propias redes: ¿qué cosas pequeñas podemos hacer hoy para defender la vida? ¿Qué barreras sociales necesitamos romper para reconocernos y organizarnos? ¿Qué poder tenemos frente a los proyectos de muerte y cómo estamos utilizando ese poder?

En este sentido, el Éxodo continúa siendo una historia profundamente vigente. Las formas concretas de opresión cambian, pero permanece la tensión entre proyectos de muerte y proyectos de vida. También permanece la posibilidad de resistirlos desde lo cotidiano, desde aquellos lugares que muchas veces parecen demasiado pequeños para producir una transformación. La resistencia, entonces, también consiste en reconocer qué posibilidades tenemos dentro de nuestras propias circunstancias y ponerlas al servicio de la vida.

Hoy, en 2026, podemos y debemos asumir estos principios. ¡Qué importantes son las resistencias cotidianas de quienes se niegan a aceptar como inevitable aquello que atenta contra la dignidad humana! El cambio puede comenzar en pequeños gestos, pero adquiere una dimensión transformadora cuando esos gestos se encuentran, se organizan y se convierten en red. Son miles de personas unidas, rompiendo con los esquemas del proyecto de muerte, buscando sus grietas para que la vida pueda florecer.

Sistematización a cargo del Equipo Tallerista del Parque 17 de Febrero

Publicado en Noticias.

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