ENCUENTROS DE MUJERES: DIOS NOS REPRESENTA A TODAS NOSOTRAS

Así como Agar, esclava de Sarai, se encontró en un pozo con el ángel de Dios. Así como la mujer samaritana predicó primera entre su gente la llegada del mesías, luego que Jesús le pidiera de beber en el pozo de Jacob. ¿Cuáles son hoy nuestros pozos, esos lugares donde nos encontramos?

Con esta pregunta se dio inicio en la noche del domingo, a la presentación de los Encuentros de Mujeres: “Brujas de ayer y hoy”, llevada adelante por las organizadoras y algunas participantes a los mismos. Las reuniones surgieron a partir de la inquietud de un grupo de mujeres jóvenes de Uruguay, por un espacio intergeneracional para indagar sobre el rol de la mujer en la iglesia y la sociedad, para generar lazos y contención, para encontrarse con nuevas perspectivas bíblicas e históricas liberadoras, que potencien la lucha por la igualdad de género.

Para los herejes, sobre todo entre los cátaros y los valdenses, las mujeres tenían derecho a administrar los sacramentos, predicar, bautizar e incluso alcanzar órdenes sacerdotales. Está documentado que Valdo se separó de la ortodoxia porque su obispo rehusó permitir que las mujeres pudiesen predicar.” (Silvia Federici: El Calibán y la bruja)

La presentación del domingo se desarrolló a través de la lectura colectiva, de diferentes materiales elaborados durante los encuentros, y planteando preguntas disparadoras a las y los presentes. Hubo buena recepción de la propuesta e interés en seguir fortaleciendo estos espacios.

El año pasado se realizaron dos encuentros con sede en el Parque 17 de Febrero, y para el 2019 se está pensando en un encuentro en el norte uruguayo en abril o mayo, donde puedan participar además, hermanas argentinas.


Mi madre fue una mujer de la tribu errante.

Padeció la esclavitud en Egipto.

Entonces se dirigió a Dios de nuestras madres

Sara, Agar, Rebeca, Raquel, Lía.

Alabemos a Dios por escuchar por siempre.

Mi madre fue guerrera, jueza y ramera.

Dios la llamaba de vez en cuando

para salvar y liberar a su gente.

Miriam, Yael, Deborah, Judit, Tamar.

Alabemos a Dios, que salva por siempre.

Mi madre fue una judía galilea,

tuvo un hijo maravilloso,

que fue perseguido, odiado y ejecutado.

María la madre de Jesús.

Alabemos a Dios, que da fuerzas por siempre.

Mi madre fue testigo de la resurrección de Cristo,

la apóstol de los apóstoles.

Rechazada, olvidada, proclamada prostituta.

María de Magdala, vanguardia de la Iglesia de las Mujeres.

Alabemos a Dios, que vive por siempre.

Mi madre fue apóstol, profeta, fundadora, maestra,

llamada al discipulado de iguales,

dotada de poder por el Dios, Sofía de Jesús.

Marta, Febe, Priscila, Junia, Mirta, Ninfa, Tecla.

Alabemos a Dios que llama por siempre.

Mi madre fue una mujer cristiana llena de fe.

Una mística, una mártir, una hereje, una santa,

una mujer compasiva.

Una nativa americana, una esclava negra,

una inmigrante pobre, una bruja valdense,

una vieja hechicera, una mujer sabia.

Digamos con ella, en cada generación:

ALABEMOS A DIOS,

QUE NOS REPRESENTA A TODAS NOSOTRAS.

Equipo de Prensa Sinodal

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