RELATO DE UN ENCUENTRO – Edición septiembre 2020

Entre música y juegos

En el año 2019 tuve la oportunidad de participar del «campamento de Familia» en el Parque «XVII de Febrero». Junto a Yanina Vigna planificamos el campamento con mucha expectativa y todo caminó de la mejor manera. En esta linda experiencia de campamento intergeneracional fue que conocí a Ruth y Diego, y desde entonces continuamos una linda amistad.

El mayor desafío del campamento fue generar propuestas para lograr una dinámica intergeneracional, así fue que llevamos adelante varias actividades que dejaron incontables anécdotas. Hubo muchos juegos de ingenio, como por ejemplo construir un paracaídas a un huevo, o presentar un bebé ‘viejo’ que se tradujo en un ambiente cuidado, donde no faltaron disfraces y muchas risas. También hubo momentos de devocionales y canto; recuerdo uno en especial donde el viento nos jugó una mala pasada, porque mientras que todxs estábamos dispuestxs para disfrutar de un buen momento, sopló un ventarrón que, además de darnos frío, complicó la escucha. En fin, muchos recuerdos que hoy se convierten en sonrisas.

Como les contaba al principio, allí fue que conocí a Ruth y Diego, noté muchos aspectos de sus personalidades y gustos. Ruth, es una apasionada de los juegos y tiene un gran sentido del humor; compartía mucho tiempo con lxs acampantxs más jóvenes fomentando sus creatividades para el desarrollo de cada una de las actividades. En esta oportunidad, el tema del campamento eran los salmos, y Diego había preparado un estudio para compartir con el campamento acerca de varios que le son significativos, además me propuso cantar un montón de himnos que yo desconocía; así que, tarareando y ‘orejeando’ un poco aprendí varias canciones. Con el pasar de los días, fui conociendo sus profesiones. Ruth maestra, comprometida con la educación desde un lugar muy integral, con una base muy lúdica y un gran carisma para compartir con las juventudes. Diego, Pastor, con un gran gusto por la música, la teología cristiana y el diálogo interreligioso, principalmente con el Islam. Esto nos llevó a compartir lindas charlas en varias oportunidades.

Diego asiste a la Cátedra permanente de Islam en la UCU, por lo que cada tanto recibo por mail sus trabajos o materiales interesantes de esta temática. En 2018 tuve la oportunidad de vivir tres meses en la ciudad palestina de Tulkarem y para mí fue una experiencia renovadora, y deconstructora de muchos prejuicios que los medios nos imponen acerca de nuestros hermanos y hermanas musulmanes. Gracias a estos recorridos en común, este es un tema de conversación recurrente en nuestros encuentros; en uno de ellos me contó que, en su tiempo de pastorado en Inglaterra, entabló amistad con el Imán de su barrio -referente religioso de una comunidad musulmana-, y lo interesante de que ambos acompañaban comunidades de raíz migrante en una ciudad de Inglaterra.

En Montevideo fui varias veces a su casa, pero menos de las que me hubiese gustado. Ruth y Diego son personas muy queridas, y reciben muchas visitas. Él es uruguayo y ella es inglesa. Quizás de ahí, y de varios otros lugares, fueron construyendo

la idea de que su casa fuera un espacio de reuniones; sobre todo los domingos a la tarde, a la hora del té. Algo que ya parece ser costumbre, incluso para mí que lxs conozco desde hace poco. Cada domingo, en la sala de estar, alrededor de una mesa redonda, una estufa a leña y un piano en un rincón, se reúnen personas con historias y recorridos diversos. La merienda parece ser una excusa perfecta para compartir un momento donde no faltan motivos de conversación y juegos de mesa. El año pasado fui algunos domingos, y si bien es difícil describir el ambiente que se genera, les puedo confirmar que es un espacio amoroso de encuentro, lleno de lindas charlas, un sentido del humor que se respira en todo momento, y lleno de expectativas que generan las revanchas pendientes de los campeonatos de juegos de mesa. Todo eso, conjugado con la diversidad de personas que se reúnen, hacen que muchas personas queridas lleguen a compartir esas tardes con Ruth y Diego.

Durante las tardes de invierno, mientras la ronda se establece alrededor de la estufa, surge una protagonista más: su gata. Ella es una más en la reunión, que siempre está alerta buscando el lugar más calentito para dormir un rato; así que apenas alguien que está cerca al fuego se levanta, ella, sigilosa, ocupa su lugar. Claro que cuando la persona vuelve, debe encontrar otro lugar, al mejor estilo de «el que se fue a villa, pierde su silla».

Cuando surgió la idea de escribir este texto sobre ellxs, pensé en todos los encuentros que tuvimos. Con atención e intentando ser cuidadoso, fui poniendo las memorias en palabras, recordando el calor de los encuentros. Hay cosas que quedaron en el tintero, conversaciones pendientes que seguro me darían para escribir páginas y páginas, encuentros que puse en suspenso por tener tantas actividades… pero, creo que, estas pequeñas cosas que escribí son un reflejo de sus vidas, sus testimonios de fe. Porque así, entre música y juegos, entre charlas y meriendas, entre reflexiones y enseñanzas; así nos fuimos conociendo.

Que el Dios que nos acompaña, nos siga dando las oportunidades de compartir, de animarnos a participar de experiencias tan lindas como son los campamentos; de poder sostener -a pesar de las dificultades- los espacios de encuentro, de crecimiento, de amistad, de amor.

 

Federico Plenc

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